Donde la excelencia se encuentra con el corazón
Una formación que acompaña a cada estudiante en lo académico, lo espiritual, lo moral y lo social, inspirada en el Evangelio y en el carisma franciscano.
Presentación
Formar la mente y el corazón
En el Evangelio según San Mateo, Jesús aparece recorriendo Galilea, «enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y dolencia en el pueblo» (Mt 4,23). Enseñar y sanar forman parte de una misma misión. Desde esta mirada evangélica, la Pastoral Educativa del Saint Francis College acompaña la formación integral de nuestros estudiantes, uniendo el crecimiento académico con su desarrollo espiritual, moral, humano y social.
La Pastoral Educativa es una dimensión integral y transversal de todo nuestro currículo, cuya tarea esencial es favorecer la síntesis entre fe, ciencia y cultura. Inspirada en el Evangelio, el Magisterio de la Iglesia y el carisma franciscano, busca propiciar un encuentro vital entre la realidad de nuestros niños y jóvenes y la persona de Jesucristo, para aprender a mirar la historia como Él, elegir y amar como Él y cultivar la esperanza que nace del Evangelio.
Como herederos de una pedagogía franciscana de más de ochocientos años, encontramos en San Francisco de Asís una manera concreta de seguir las huellas de Jesucristo. De esta espiritualidad nacen rasgos que atraviesan nuestra manera de educar: la fraternidad, el cuidado de la creación, la humildad, la paz, la justicia, el servicio y la esperanza.
Por eso creemos que educar también es sanar, acompañar y ayudar a cada estudiante a descubrir el sentido de su vida, formando personas capaces de transformar el mundo desde el amor y el servicio.
Convivencias
Crecer en fraternidad y alegría
Entendemos las convivencias como experiencias humanas, espirituales y comunitarias que ayudan a cada estudiante a descubrir el valor de la fraternidad, el encuentro, la alegría y el sentido de la vida. Inspirados por San Francisco de Asís y por nuestro Manifiesto de Pastoral Educativa, queremos formar esos «nuevos locos en el mundo» capaces de acercarse a los demás con sonrisas contagiosas, creatividad, ternura y la alegría pascual del Evangelio.
Como nos recuerda Christus Vivit, los niños y jóvenes no son solamente el futuro: son el presente, con sus sueños, preguntas, capacidades y esperanzas. Por eso, nuestras convivencias forman parte de un programa institucional que crece progresivamente desde Preescolar hasta Undécimo Año, acompañando cada etapa con objetivos que favorecen el crecimiento humano, emocional, espiritual y social desde el carisma franciscano.
A través del juego, la música, el arte, la oración, la reflexión, el deporte y el contacto con la naturaleza, fortalecemos la empatía, la interioridad, el liderazgo, el servicio, las amistades sanas y el encuentro con Dios. Son espacios donde cada estudiante puede sentirse acogido, escuchado, valorado y profundamente amado.
En un mundo muchas veces marcado por el individualismo, la soledad y la desconexión, queremos ofrecer espacios de esperanza y encuentro, donde nuestros estudiantes descubran que no caminan solos y que la verdadera alegría nace cuando la vida se comparte.
Creemos que las experiencias que transforman el corazón son las que permanecen para toda la vida. Por eso, nuestras convivencias buscan dejar huellas profundas y formar personas sensibles, libres, alegres y comprometidas con la construcción de un mundo más fraterno.
Catequesis
Un camino de encuentro con Jesucristo
Más que transmitir conocimientos religiosos, la catequesis es la comunicación viva de una experiencia cristiana que busca propiciar el encuentro con Jesucristo, tocar el corazón e iluminar la vida cotidiana a la luz del Evangelio.
Inspirados por la espiritualidad de San Francisco de Asís y por la misión evangelizadora de la Iglesia, promovemos una catequesis dinámica y cercana, que parte de las preguntas, experiencias y realidades de nuestros estudiantes, poniendo la fe en diálogo con la cultura, la ciencia, el arte y los desafíos del mundo actual.
Educar en la fe significa ayudar a hacer resonar la Palabra de Dios en la vida de cada persona. Por eso, mediante la Sagrada Escritura, la oración, la liturgia, la reflexión y experiencias vivenciales y comunitarias, buscamos que cada estudiante descubra que el Evangelio continúa siendo hoy Buena Noticia para su vida.
Acompañamos especialmente los procesos de iniciación cristiana y formación sacramental, ayudando a nuestros estudiantes no sólo a conocer la fe, sino a interiorizarla, celebrarla y vivirla dentro de la comunidad cristiana.
Creemos que cuando la fe se experimenta y no sólo se aprende, transforma la manera en que cada estudiante comprende su historia, construye sus relaciones y descubre el sentido de su vida, aprendiendo a caminar con Dios y con los demás desde la fraternidad, la alegría y el servicio.
Sacramentos
Signos visibles del amor de Dios
Vivimos los sacramentos como encuentros vivos y transformadores con Cristo, signos visibles del amor de Dios que acompañan el crecimiento espiritual de nuestros estudiantes y sus familias.
Como nos recordó Benedicto XVI, la vida cristiana no comienza simplemente con una idea o una norma moral, sino con el encuentro con Jesucristo. Por eso, la catequesis se desarrolla dentro del horario regular y, para las familias que libremente así lo desean, la institución acompaña la preparación y celebración de los sacramentos de iniciación cristiana mediante procesos cercanos, participativos y significativos, donde la fe se comprende, se celebra y se vive en comunidad.
- Bautismo
El inicio del camino
El inicio del camino de la fe y de la pertenencia a la comunidad cristiana.
- Primera Comunión
El misterio de la Eucaristía
Introduce en el misterio de la Eucaristía, centro de la vida cristiana, signo de comunión, fraternidad y entrega.
- Confirmación
La fe al servicio
Fortalece el compromiso bautismal y anima a nuestros jóvenes a vivir la fe abiertos a la acción del Espíritu Santo y al servicio de los demás.
Cada celebración busca involucrar el corazón, los sentidos y la vida, convirtiéndose en una experiencia que permanezca en nuestros estudiantes y sus familias y les permita descubrir que Dios continúa caminando con ellos en cada etapa de su historia.
Desde el espíritu de San Francisco de Asís, queremos que nuestros estudiantes se acerquen a los sacramentos con alegría, sencillez y profundidad, descubriendo que la vida cristiana es un camino de amor, fraternidad, servicio y esperanza que siempre se vive en comunidad.
Semana Franciscana
Una semana en fiesta franciscana
Una de las celebraciones más significativas y esperadas del año, en la que toda nuestra comunidad educativa celebra la vida, el legado y la espiritualidad de San Francisco de Asís.
Cada año dedicamos una semana especial a integrar fe, fraternidad, arte, servicio, deporte, juego y cultura en ambas sedes, alrededor de una temática inspirada en el Evangelio, la vida de San Francisco o los llamados actuales de la Iglesia, que invita a toda la comunidad a vivir con alegría el carisma franciscano.
Más que una agenda de actividades, la Semana Franciscana es una experiencia de encuentro que hace visible nuestro modo de entender la fraternidad. Como expresa nuestro Manifiesto de Pastoral Educativa, queremos vivirla «en un permanente estado de fiesta, optimismo y alegría», fortaleciendo el sentido de pertenencia y reuniendo a estudiantes, egresados, familias y colaboradores como una verdadera comunidad.
Durante estos días, la fe, la creatividad, el servicio y la alegría toman múltiples formas:
- Novenas, oración, bendición de mascotas y solemne Eucaristía comunitaria
- Franciscatón, experiencias de servicio y jornadas de cuidado de la Casa Común
- Saint Francis Run y actividades deportivas
- Talent Shows, teatro, música y experiencias artísticas
- Visitas y encuentros fraternos
Siguiendo el espíritu de San Francisco, el «Juglar de Dios», descubrimos que la fraternidad también se construye cantando, creando, jugando, sirviendo, contemplando y caminando juntos; y que el Evangelio puede celebrarse con sencillez y alegría.
Cada edición deja recuerdos que permanecen mucho después de que termina la semana, porque cuando la fe se vive con alegría y en comunidad, se convierte en una experiencia capaz de acompañarnos para toda la vida.
El Camino de Asís
Peregrinos tras las huellas de Francisco
La peregrinación «El Camino de Asís» es una de las experiencias espirituales y formativas más significativas que viven nuestros estudiantes. Desde el pueblo de Israel que camina por el desierto hasta los discípulos que siguen a Jesús, la Sagrada Escritura nos recuerda que creer también significa ponerse en camino.
Peregrinar es mucho más que visitar nuevos destinos. Es salir de nosotros mismos, caminar con otros y aprender a reconocer la presencia de Dios en nuestra propia historia. Por eso, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, nuestros jóvenes son invitados a seguir las huellas de Cristo y a descubrir el Evangelio como un camino que se recorre con la vida.
Recorrer Asís, San Damián, la Porciúncula, Greccio y Roma, los lugares donde San Francisco y Santa Clara vivieron su conversión y anunciaron el Evangelio, permite que la historia, la fe y el carisma franciscano dejen de ser solamente contenidos aprendidos para convertirse en experiencia. La oración, la liturgia, el silencio, la convivencia, el arte y el encuentro con otras culturas fortalecen además el sentido de pertenencia a una comunidad franciscana y eclesial.
El camino es también una escuela de fraternidad. Como expresa nuestro Manifiesto de Pastoral Educativa, queremos aprender a vivir «en comunidad absoluta de amor, fraternidad, trabajo en equipo y familiaridad», descubriendo que peregrinar significa también esperar al otro, acompañarlo y aprender a caminar juntos.
Es, además, una oportunidad privilegiada para mirar el camino recorrido, agradecer lo vivido y descubrir cómo esos aprendizajes pueden seguir dando fruto más allá del colegio.
Para muchos de nuestros estudiantes, El Camino de Asís representa mucho más que el cierre de una etapa escolar: es una experiencia que deja huellas profundas, fortalece su identidad y los invita a continuar caminando con propósito, abiertos al encuentro con Dios, con los demás y consigo mismos, allí donde la vida los lleve.
Biblia y Educación Religiosa
La Palabra de Dios, una palabra viva
«Tu Palabra es una lámpara para mis pasos» (Sal 119,105).
Reconocemos la Palabra de Dios como el corazón de nuestra propuesta educativa y pastoral. Nuestro Manifiesto de Pastoral Educativa afirma desde su primer numeral que el quehacer pedagógico está «fundamentado en el santo Evangelio», una convicción profundamente franciscana que recuerda el propósito con el que San Francisco inicia su Regla: vivir y guardar el santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.
Como parte del horario regular en todos los niveles, nuestros estudiantes reciben clases de Educación Religiosa a partir de textos bíblicos cuidadosamente seleccionados según cada etapa formativa. Acogiendo también la invitación del papa Francisco a mantener una relación cercana con la Sagrada Escritura, queremos que descubran que la Biblia no es simplemente un libro antiguo o un contenido académico, sino Palabra viva que ilumina sus preguntas, desafíos, sueños y decisiones desde el encuentro con Jesucristo.
Mediante el aprendizaje basado en proyectos, nuestros estudiantes exploran los contenidos de manera creativa, crítica y participativa. La reflexión, el diálogo y la aplicación a la vida cotidiana permiten que la fe entre en diálogo con la cultura, la ciencia y las realidades del mundo actual.
Así, la Educación Religiosa fortalece el conocimiento bíblico, el pensamiento crítico, la interioridad y la sensibilidad ante los demás, haciendo resonar la Palabra de Dios en medio de nuestra comunidad educativa como fuente de esperanza, fraternidad y servicio.
Porque cuando la Palabra deja de ser únicamente un contenido para estudiar y comienza a encontrarse con la vida, se convierte verdaderamente en «lámpara para nuestros pasos», capaz de iluminar el camino de cada estudiante.
Familia
Educar es una tarea compartida
Creemos que la educación auténtica sólo se construye en comunidad. Por eso entendemos a las familias como protagonistas del proceso formativo y aliadas esenciales en la misión de educar el corazón, la inteligencia y la vida de nuestros estudiantes.
Nuestro Manifiesto de Pastoral Educativa nos invita a «involucrar a sus familias a participar en comunidad». Reconocemos en la familia el primer espacio donde aprendemos a amar, compartir, dialogar, perdonar y convivir; por eso buscamos construir una verdadera alianza educativa entre el hogar y el colegio.
Inspirados por el Pacto Educativo Global convocado por el papa Francisco, promovemos una cultura del encuentro, la escucha y la corresponsabilidad, donde familia y colegio caminan unidos, compartiendo la tarea de acompañar el crecimiento humano, espiritual y académico de cada estudiante.
Más que participar en actividades, nuestras familias forman parte activa de la vida del colegio a través de celebraciones litúrgicas, convivencias, catequesis, proyectos solidarios, espacios formativos y experiencias franciscanas que fortalecen el sentido de pertenencia y construyen una comunidad cercana y fraterna.
En un mundo que muchas veces fragmenta los vínculos, queremos que el Saint Francis College continúe siendo un espacio donde las familias puedan encontrarse, compartir, celebrar y crecer juntas.
Porque los mejores procesos educativos nacen cuando familia y colegio comparten un mismo propósito: acompañar a cada niño y joven para que crezca con confianza y esperanza, descubriendo que educar también significa caminar juntos en la vida y en la fe.
Casa Común
Hermanos de toda la creación
Desde la espiritualidad de San Francisco de Asís, reconocemos toda la creación como don de Dios y aprendemos a contemplar la naturaleza no como un simple recurso, sino como una hermana con la que compartimos la existencia.
El Cántico de las Criaturas inspira profundamente esta manera de mirar el mundo. Francisco llama hermanos al sol, la luna, el agua, el fuego, la tierra y todas las criaturas, contemplando en ellas la bondad y la belleza del Creador. Por eso educar para el cuidado de la Casa Común comienza también por aprender a contemplar, agradecer, cuidar y vivir con sencillez.
Esta mirada franciscana encuentra hoy una llamada renovada en Laudato si' del papa Francisco y su propuesta de una ecología integral, que nos recuerda que el cuidado del ambiente, la dignidad humana, la justicia social y la espiritualidad están profundamente unidos. Cuidar la creación es también cuidar de los demás y de nosotros mismos.
A través de proyectos y experiencias concretas, ayudamos a nuestros estudiantes a transformar esta conciencia en compromiso:
- Proyectos ecológicos y siembra de árboles
- Jornadas ambientales y campañas de sensibilización
- Experiencias de contemplación y encuentro con la creación
- Proyectos interdisciplinarios y acciones solidarias
Queremos formar personas capaces de reconocer que todo está conectado, comprometidas con la construcción de un mundo más justo, sostenible, pacífico y fraterno.
Porque cuidar la Casa Común no es solamente una responsabilidad ambiental: para nosotros es una forma concreta de vivir el Evangelio y la fraternidad universal soñada por San Francisco.
Arte, Música y Deporte
Celebrar la vida desde la belleza
Siguiendo el espíritu de San Francisco de Asís, el «Juglar de Dios», que supo cantar, poetizar y anunciar el Evangelio con alegría, sencillez y creatividad, entendemos el arte, la música, el juego y el deporte como caminos privilegiados para educar el corazón, expresar talentos y construir comunidad desde la fraternidad.
Nuestro Manifiesto de Pastoral Educativa nos recuerda que «la cultura, la creatividad, el arte, el color, la música y los deportes son fuente de alegría y esperanza». Desde esta mirada, creemos que educar también significa ofrecer espacios para crear, contemplar, cantar, jugar, moverse, celebrar y compartir, permitiendo que los talentos de cada estudiante sean descubiertos, desarrollados y puestos al servicio de los demás.
A través del arte y la música promovemos la creatividad, la sensibilidad y la contemplación, creando espacios donde nuestros estudiantes puedan expresar su mundo interior y descubrir que la belleza también puede convertirse en camino de encuentro con Dios, con los demás y consigo mismos.
En el deporte buscamos ir más allá de la competencia, promoviendo la disciplina, la perseverancia, el trabajo en equipo, el respeto y la sana convivencia. La actividad física se convierte así en un espacio para crecer juntos, aprender a encontrarnos también en nuestras diferencias y vivir la fraternidad.
Porque la alegría, la belleza, la música, el juego, el movimiento y la creatividad también educan. Desde nuestra espiritualidad franciscana, pueden convertirse en lenguajes de encuentro, caminos hacia Dios y fuentes de esperanza para nuestra comunidad.
Pedagogía
Una pedagogía de la ternura y el juego
Nuestra pedagogía lúdica reconoce el juego como una herramienta privilegiada para aprender. Cada dinámica y experiencia tiene un propósito formativo claro y culmina en un espacio de reflexión que permite descubrir significados, interiorizar valores y transformar lo vivido en aprendizaje.
Creemos que el aprendizaje más significativo ocurre cuando el estudiante participa, experimenta, juega, se pregunta, crea y descubre. Por eso, nuestras experiencias favorecen el pensamiento, la creatividad, la convivencia y el crecimiento integral, reconociendo a cada estudiante como protagonista de su propio proceso.
A esta visión se une una pedagogía de la misericordia y la ternura, inspirada en la manera misma en que Dios acompaña a su pueblo. El profeta Oseas nos ofrece una de las imágenes educativas más hermosas de la Sagrada Escritura: «Yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos» (Os 11,3). Es la imagen de un Dios que se acerca, sostiene, espera y enseña a caminar con paciencia y amor.
Desde esta mirada, acompañamos a cada estudiante con cercanía y empatía, reconociendo su dignidad, respetando sus procesos y creando «lazos humanos y ataduras de amor» (cf. Os 11,4) que fortalecen la confianza, la fraternidad y la comunidad.
Porque educar también es saber acompañar: caminar al lado del otro sin caminar por él; sostener sin impedirle crecer; orientar sin quitarle protagonismo; y ayudarlo a descubrir, paso a paso, quién puede llegar a ser.
Así entendemos una pedagogía que busca educar integralmente, nutriendo la inteligencia y el corazón de nuestros estudiantes.
Trabajo Social · SCE · CAS
La fe que se traduce en servicio
Creemos que la fe auténtica siempre se traduce en servicio y compromiso concreto con los demás. Inspirados en el encuentro de San Francisco con el leproso, formamos jóvenes sensibles y comprometidos con la construcción de una sociedad más justa y fraterna.
Creemos que servir transforma tanto a quien recibe como a quien ofrece su tiempo, sus talentos y su corazón. Por eso, cada estudiante encuentra oportunidades para salir al encuentro de los demás, descubrir en ellos el rostro de Cristo, conocer nuevas realidades y comprender que los pequeños gestos también tienen el poder de cambiar vidas.
A través del Servicio Comunal Estudiantil (SCE), el programa CAS del Bachillerato Internacional y experiencias institucionales como la Franciscatón y la Pascuatón, promovemos proyectos donde la creatividad, el liderazgo, la reflexión y el compromiso social se convierten en una verdadera experiencia de aprendizaje y crecimiento personal.
- Servicio Comunal Estudiantil (SCE)
- CAS · Creatividad, Actividad y Servicio del Programa de Bachillerato Internacional
- Franciscatón y Pascuatón
Porque cuando un estudiante descubre la alegría de servir, comprende que el verdadero liderazgo nace del compromiso con los demás y que cada acción, por pequeña que parezca, puede contribuir a construir un mundo más humano y fraterno, comprometido con la justicia y la paz.
Año Litúrgico
Celebrar los grandes misterios de la fe
Vivimos el año litúrgico como un camino espiritual que acompaña a nuestra comunidad y permite celebrar, junto a la Iglesia, los grandes misterios de la fe.
- Adviento
- Navidad
- Cuaresma
- Pascua
- Celebraciones marianas
- Fiestas franciscanas
Cada tiempo litúrgico ofrece una oportunidad para detenernos, encontrarnos con Dios y descubrir cómo el Evangelio ilumina nuestra vida cotidiana. A través del Adviento y la Navidad, la Cuaresma y la Pascua, así como de las celebraciones marianas y franciscanas, nuestros estudiantes viven experiencias que fortalecen su espiritualidad y les permiten celebrar la fe en comunidad.
De manera especial, vivimos la Pascua como la gran celebración de la vida y la Resurrección, recordándonos que, para los cristianos, la esperanza siempre tiene la última palabra.
La música, el arte, los símbolos, la oración, el silencio y la participación de la comunidad hacen de cada celebración una experiencia cercana, significativa y profundamente formativa. Buscamos una liturgia capaz de involucrar a toda la persona: la mente, el corazón, el cuerpo y los sentidos, permitiendo que la fe sea celebrada de manera viva.
Así, el Adviento nos enseña a esperar; la Navidad, a celebrar al Dios que se hace cercano; la Cuaresma, a recorrer caminos de conversión y reconciliación; y la Pascua, a descubrir la fuerza de la vida nueva y la esperanza.
Porque creemos que la liturgia no termina con la celebración: se prolonga en la vida cotidiana, en la manera en que cada estudiante ama, sirve, comparte, perdona y transforma su entorno desde la fe, la esperanza y la fraternidad.
Agende su visita
Sea parte de nuestra comunidad
Conozca de cerca cómo la espiritualidad franciscana acompaña el crecimiento humano, académico y espiritual de cada estudiante, y descubra por qué tantas familias encuentran en Saint Francis una comunidad para crecer y construir su proyecto de vida.
Elija la fecha y la hora de su visita. Será un gusto recibirle en la sede de su preferencia y compartir con usted cómo, desde la espiritualidad franciscana, acompañamos a cada estudiante a crecer con propósito.



